Entradas

Mostrando entradas de julio, 2026

​CEUTA: CUANDO LA DESESPERACIÓN SE CONVIERTE EN ARMA POLÍTICA

Imagen
​ CEUTA: CUANDO LA DESESPERACIÓN SE CONVIERTE EN ARMA POLÍTICA NI EL ODIO NI LOS MUROS RESOLVERÁN ESTA CRISIS. LA SOLUCIÓN PASA POR LA JUSTICIA, LA DIPLOMACIA Y LOS DERECHOS HUMANOS. Por Fidel Romero Ruiz No comparto la visión simplista de quienes reducen lo que está ocurriendo en Ceuta a un problema exclusivamente de inmigración. Tampoco la de quienes creen que todo puede resolverse únicamente endureciendo las fronteras. La realidad es mucho más compleja y exige serenidad, conocimiento y responsabilidad. Hablo también desde mi experiencia personal. He pasado largos periodos en Marruecos. He convivido con su gente, he recorrido buena parte del país y he conocido de cerca una realidad que muchas veces se analiza desde la distancia y con demasiados prejuicios. El pueblo marroquí no es el enemigo. Es, en muchas ocasiones, la primera víctima de un régimen que limita las libertades, controla la información y mantiene enormes desigualdades sociales. Millones de personas viven con enormes dif...

LA PRESIDENTA DEL LUJO

Imagen
LA PRESIDENTA DEL LUJO El dinero público nunca debería servir para construir privilegios, sino para dignificar la vida de la mayoría social. Por Fidel Romero Ruiz Hay una diferencia enorme entre administrar dinero propio y administrar dinero público. Quien ha tenido responsabilidades de gobierno lo sabe. Y quien las ha ejercido con honestidad, lo siente casi como una obligación moral. Cuando uno ha sido alcalde de un pequeño pueblo, aprende muy pronto que cada euro tiene un destino y que detrás de cada euro hay un vecino que lo ha aportado con sus impuestos. Aprende que un café, un viaje, una factura o una comida oficial deben justificarse con el máximo rigor. No basta con ser honrado; hay que parecerlo. La confianza de la ciudadanía se construye precisamente sobre esa ejemplaridad. Durante años gobernamos con esa filosofía. Contando los céntimos para poder hacer kilómetros con los euros. Buscando siempre la solución más austera. Adaptándonos a despachos pequeños cuando había obras. Re...

LOS INCENDIOS NO EMPIEZAN CON EL FUEGO. EMPIEZAN CON EL NEGACIONISMO.

Imagen
​ LOS INCENDIOS NO EMPIEZAN CON EL FUEGO. EMPIEZAN CON EL NEGACIONISMO. Cuando la ciencia se desprecia, la prevención se recorta y se debilitan los servicios públicos, las llamas encuentran el mejor aliado posible. Por Fidel Romero Ruiz Hay quien piensa que un incendio comienza cuando alguien ve la primera columna de humo. Se equivoca. Los grandes incendios empiezan mucho antes. Empiezan cuando se abandona la prevención, cuando se reducen los recursos destinados a proteger nuestros montes, cuando se ignoran durante años las advertencias de quienes se juegan la vida apagando el fuego y, sobre todo, cuando se desprecia la ciencia para convertir el cambio climático en un simple argumento de confrontación política. Lo que está ocurriendo en la Comunidad de Madrid no es fruto de la mala suerte. Es la consecuencia de una forma de gobernar que ha preferido el enfrentamiento político permanente antes que escuchar a los profesionales. Los bomberos forestales llevan años denunciando falta de per...

TRES MUJERES ASESINADAS. Y TODAVÍA HAY QUIEN DISCUTE EL NOMBRE DEL CRIMEN.

Imagen
​ .  TRES MUJERES ASESINADAS. Y TODAVÍA HAY QUIEN DISCUTE EL NOMBRE DEL CRIMEN. MIENTRAS LA VIOLENCIA MACHISTA SIGUE ARREBATANDO VIDAS, HAY QUIENES PREFIEREN CUESTIONAR LAS HERRAMIENTAS QUE SE CREARON PARA COMBATIRLA. LA POLÍTICA DEBERÍA DISCUTIR CÓMO SALVAR MÁS VIDAS, NO CÓMO PONER EN DUDA A QUIENES NECESITAN PROTECCIÓN. Por Fidel Romero Ruiz Hay días en los que escribir duele. Duele porque detrás de cada línea hay una mujer asesinada. Una familia rota. Hijos e hijas condenados a crecer con una ausencia que nadie podrá reparar. Duele porque, mientras la violencia machista sigue arrebatando vidas, hay quienes continúan empeñados en negar la propia naturaleza de esa violencia. No consigo comprender cómo hemos llegado hasta aquí. ¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, existan responsables políticos que cuestionen una realidad avalada por las sentencias judiciales, por las fuerzas y cuerpos de seguridad, por los profesionales que atienden a las víctimas y por las estadística...

​NO ES LA BANDERA. SON LOS VALORES QUE ENVUELVE

Imagen
​ NO ES LA BANDERA. SON LOS VALORES QUE ENVUELVE. Por Fidel Romero Ruiz EL VERDADERO PATRIOTISMO NO SE EXHIBE: SE DEMUESTRA DEFENDIENDO A TU PUEBLO, SUS DERECHOS Y SU DIGNIDAD. No tengo ningún problema con una bandera ni con sus colores. El problema nunca ha estado en la tela. Está en lo que se hace en su nombre y en los valores que representa. Si una bandera no envuelve la solidaridad con quien más lo necesita; si no protege la sanidad pública, la educación pública y el derecho a una vivienda digna; si no defiende los derechos de las personas trabajadoras, la igualdad entre mujeres y hombres, la libertad para que cada persona ame a quien quiera y viva como decida; si no representa la acogida, la empatía, la justicia social, la democracia y la paz entre los pueblos… Si, por el contrario, se utiliza para justificar el odio al diferente, el enfrentamiento, la exclusión, la guerra, el recorte de derechos, la persecución de quien piensa distinto o la intolerancia… Entonces esa bandera no e...

​CUANDO EL MASTÍN SE CONVIRTIÓ EN ZORRO

Imagen
​ CUANDO EL MASTÍN SE CONVIRTIÓ EN ZORRO El problema nunca fue el zorro. El problema fue descubrir que el mastín había dejado de proteger el rebaño. Por Fidel Romero Ruiz Dicen los viejos pastores que el mayor peligro para un rebaño nunca es el lobo. Del lobo se espera que ataque; forma parte de su naturaleza. Precisamente por eso existe el mastín: fuerte, fiel y vigilante, dispuesto a plantar cara al depredador para proteger a las ovejas. La verdadera tragedia no comienza cuando aparece el lobo. La verdadera tragedia comienza cuando el propio mastín deja de vigilar el rebaño y termina comportándose como el depredador. Entonces las ovejas ya no tienen quién las defienda. Esa metáfora explica mejor que ninguna otra lo que representa, si las acusaciones fueran finalmente acreditadas, la denominada operación Kitchen. No se trata simplemente de un nuevo caso de corrupción. Tampoco de una investigación más entre las muchas que han ocupado titulares en los últimos años. Lo que se está juzgan...

​CUANDO LAS FLORES PRETENDEN TAPAR EL ÚLTIMO GRITO DE BLAS INFANTE

Imagen
​ CUANDO LAS FLORES PRETENDEN TAPAR EL ÚLTIMO GRITO DE BLAS INFANTE «¡Viva Andalucía Libre!»: un grito que ni las balas pudieron silenciar y que tampoco puede ocultarse con un ramo de flores. Por Fidel Romero Ruiz Moreno Bonilla: El pasado 6 de julio te vi depositar un ramo de flores ante la estatua de Blas Infante con motivo del aniversario de su nacimiento. Mientras caminabas hacia ella, no podía dejar de preguntarme qué estaría pensando el Padre de la Patria Andaluza al verte acercarte. ¿Qué pensaría aquel hombre al que asesinaron el 11 de agosto de 1936 en la carretera de Carmona por gritar «¡Viva Andalucía Libre!»? ¿Qué pensaría quien dedicó su vida a defender la dignidad de Andalucía, a los jornaleros, a los trabajadores, a los humildes y a quienes nunca tuvieron más patrimonio que sus propias manos? ¿Qué pensaría al ver que quien hoy deposita flores a sus pies gobierna apoyándose en quienes han cuestionado su legado, han despreciado la memoria democrática y rechazan las política...

​NO SON “PAGUITAS”. SON LA DIGNIDAD DE UN PUEBLO.

Imagen
​ NO SON “PAGUITAS”. SON LA DIGNIDAD DE UN PUEBLO. Por Fidel Romero Ruiz Hay palabras que retratan a quien las pronuncia. Llamar “paguitas” al Ingreso Mínimo Vital, a las prestaciones por desempleo, a las ayudas al alquiler, a las becas, a las pensiones no contributivas o a la ayuda a la dependencia no es solo un error político. Es, sobre todo, un profundo desprecio hacia millones de personas que sobreviven gracias a esos derechos sociales. Y resulta especialmente grave cuando esas palabras salen de la boca del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello. Porque si existe una institución que debería defender a quienes menos tienen, esa debería ser precisamente la Iglesia. La Iglesia que predica el Evangelio. La Iglesia que habla del buen samaritano. La Iglesia que proclama que “lo que hagáis con uno de estos pequeños, conmigo lo hacéis”. La Iglesia que debería situarse siempre junto al pobre, al desempleado, al anciano dependiente, al joven sin recursos para estudiar...

​LA SOMBRA DE LOS TRIBUNALES DE ORDEN PÚBLICO VUELVE A PROYECTARSE SOBRE ESPAÑA

Imagen
​ LA SOMBRA DE LOS TRIBUNALES DE ORDEN PÚBLICO VUELVE A PROYECTARSE SOBRE ESPAÑA Por Fidel Romero Ruiz Hay momentos en la historia en los que un país no necesita que regresen las viejas instituciones para sentir que algunas de sus sombras vuelven a extenderse sobre la democracia. Los Tribunales de Orden Público desaparecieron oficialmente en 1977. Nadie puede discutir ese hecho histórico. Lo que hoy me preocupa profundamente es otra cuestión mucho más inquietante: la sensación, que comparto y que percibo en una parte importante de la sociedad española, de que determinadas actuaciones de una parte de la Justicia empiezan a recordar la lógica con la que aquellos tribunales actuaban cuando el poder político, económico y mediático encontraba en ellos un instrumento de protección. No escribo estas líneas desde el resentimiento ni desde la descalificación fácil. Las escribo desde la preocupación de quien observa cómo se deteriora la confianza en una institución que debería ser el último refu...

​NO HAY SANGRE PURA. HAY PERSONAS DIGNAS

Imagen
​ NO HAY SANGRE PURA. HAY PERSONAS DIGNAS. Por Fidel Romero Hay frases que no son un simple desliz. Hay frases que despiertan los peores fantasmas de la historia. Cuando Mariano Rajoy afirma que la selección francesa juega “sin franceses”, no está hablando de fútbol. Está señalando a millones de personas por el color de su piel o por el origen de sus padres. Está insinuando que hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Que hay franceses —o españoles— que, por mucho que nazcan, vivan, trabajen, amen o defiendan a su país, nunca serán suficientemente franceses o suficientemente españoles. Ese discurso ya lo hemos escuchado antes. Lo escuchamos cuando el fascismo levantó la bandera de la raza superior. Cuando Hitler convirtió la pureza racial en una doctrina política. Cuando se pretendió dividir a los seres humanos entre los que merecían pertenecer a una nación y los que debían ser apartados de ella. La historia ya juzgó aquella barbarie. España nunca ha sido una tierra de sangre...

NO VIERON EL CÁNCER DE LA SANIDAD. LO DESCUBRIERON EN LA NÓMINA DEL TRABAJADOR Por Fidel Romero Hay frases que, más allá de la polémica del momento, retratan una forma de entender la sociedad. Cuando Alberto Núñez Feijóo calificó el absentismo laboral como “un cáncer” y planteó revisar que los trabajadores de baja puedan seguir percibiendo el cien por cien de su salario allí donde los convenios colectivos lo garantizan, no estaba simplemente hablando de economía. Estaba dejando al descubierto una determinada concepción del trabajo, de la enfermedad y, sobre todo, de los derechos conquistados por la clase trabajadora. Porque el problema nunca ha sido perseguir el fraude. Nadie en su sano juicio defiende que quien engaña al sistema quede impune. El fraude debe combatirse con todos los instrumentos del Estado. Lo que resulta profundamente injusto es convertir a millones de trabajadores honrados en sospechosos permanentes por el simple hecho de enfermar. La enfermedad no es un privilegio. La baja médica no es un premio. Es una necesidad. Detrás de cada parte de incapacidad temporal hay un médico que diagnostica, un profesional que asume la responsabilidad de determinar que una persona no puede desempeñar su trabajo. Sin embargo, determinados discursos políticos prefieren sembrar la sospecha sobre el trabajador antes que preguntarse por qué aumenta el estrés laboral, la precariedad, los problemas de salud mental o las lesiones derivadas de condiciones de trabajo cada vez más duras. Lo verdaderamente escandaloso es que quienes hoy señalan las bajas laborales como el gran problema del país apenas levantan la voz ante el deterioro de la sanidad pública. Miles de españoles esperan durante meses una consulta con el especialista. Miles aguardan una prueba diagnóstica que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Miles de familias viven con la angustia de unas listas de espera interminables mientras faltan médicos, enfermeras y recursos en los centros de salud y hospitales. Ahí no ven ningún cáncer. No ven el cáncer de una sanidad pública debilitada tras años de recortes y privatizaciones. No ven el cáncer de las listas de espera. No ven el cáncer de la falta de profesionales. No ven el cáncer de quienes descubren demasiado tarde una enfermedad porque el sistema ya no responde con la rapidez que debería. Pero, curiosamente, sí descubren un supuesto cáncer cuando un trabajador enfermo cobra el salario que ha conquistado mediante la negociación colectiva. Ese es, al parecer, el verdadero problema. Resulta llamativo que quienes nunca hablan de los enormes beneficios de determinadas grandes empresas, de la evasión fiscal de grandes fortunas o del fraude de cuello blanco, encuentren siempre el foco en el mismo sitio: en la nómina del trabajador. Siempre hacia abajo. Nunca hacia arriba. Porque cuando se cuestiona que un convenio colectivo complemente una prestación hasta el cien por cien del salario, no se está atacando un privilegio. Se está atacando una conquista conseguida tras décadas de movilizaciones, huelgas, negociación colectiva y lucha sindical. Cada derecho laboral existente hoy costó conflictos, despidos, represión e incluso vidas. La jornada de ocho horas. Las vacaciones. Las pensiones. La negociación colectiva. La protección frente al despido. La incapacidad temporal. Nada cayó del cielo. Todo fue conquistado frente a quienes, en cada momento de la historia, afirmaban exactamente lo mismo que hoy vuelven a repetir: que los derechos laborales son demasiado caros. Lo preocupante no son únicamente las palabras de Feijóo. Lo verdaderamente preocupante es comprobar cómo parte de la clase trabajadora termina respaldando con su voto proyectos políticos que consideran esos derechos un obstáculo para la competitividad. Es una paradoja dolorosa. Se convence a quien vive exclusivamente de su salario de que el problema es otro trabajador que está de baja. Se enfrenta al trabajador fijo con el temporal. Al joven con el pensionista. Al autónomo con el asalariado. Al empleado público con el privado. Mientras tanto, quienes realmente concentran el poder económico observan cómo los de abajo discuten entre ellos. Es la estrategia más antigua del poder: dividir para conservar los privilegios. Existe una vieja reflexión que sigue plenamente vigente. Si los animales destinados al matadero pudieran votar, probablemente elegirían la mano que les llena el pesebre antes de conducirlos al sacrificio. Salvando las enormes distancias, algo parecido ocurre cuando trabajadores y trabajadoras terminan apoyando políticas que cuestionan precisamente los derechos que les protegen cuando enferman, envejecen o pierden su empleo. La izquierda sindical no puede caer en esa trampa. Debe defender con firmeza que enfermar no puede convertirse en motivo de castigo económico. Debe recordar que la sanidad pública no es un gasto, sino una inversión en dignidad. Debe denunciar que el verdadero absentismo es el de quienes desaparecen cuando hay que defender los servicios públicos, perseguir el fraude fiscal o exigir responsabilidades a quienes convierten la salud en un negocio. Porque el auténtico cáncer no está en la nómina del trabajador. El auténtico cáncer es una política que deja sin médicos los centros de salud, sin recursos los hospitales y sin protección a quienes sostienen este país con el esfuerzo de su trabajo. Y frente a ese cáncer, no bastan discursos. Hace falta voluntad política, justicia social y memoria. Memoria para recordar que cada derecho que hoy algunos quieren recortar fue conquistado por hombres y mujeres que se negaron a aceptar que la dignidad tuviera precio. Porque una sociedad que señala al trabajador enfermo mientras normaliza el deterioro de la sanidad pública no está resolviendo ningún problema. Simplemente está buscando un culpable equivocado.

​ NO VIERON EL CÁNCER DE LA SANIDAD. LO DESCUBRIERON EN LA NÓMINA DEL TRABAJADOR Por Fidel Romero Hay frases que, más allá de la polémica del momento, retratan una forma de entender la sociedad. Cuando Alberto Núñez Feijóo calificó el absentismo laboral como “un cáncer” y planteó revisar que los trabajadores de baja puedan seguir percibiendo el cien por cien de su salario allí donde los convenios colectivos lo garantizan, no estaba simplemente hablando de economía. Estaba dejando al descubierto una determinada concepción del trabajo, de la enfermedad y, sobre todo, de los derechos conquistados por la clase trabajadora. Porque el problema nunca ha sido perseguir el fraude. Nadie en su sano juicio defiende que quien engaña al sistema quede impune. El fraude debe combatirse con todos los instrumentos del Estado. Lo que resulta profundamente injusto es convertir a millones de trabajadores honrados en sospechosos permanentes por el simple hecho de enfermar. La enfermedad no es un privilegio...

​REBINAR CON JULIO ANGUITA, DIEZ AÑOS DESPUÉS

​ REBINAR CON JULIO ANGUITA, DIEZ AÑOS DESPUÉS Por Fidel Romero Hay personas que dejan recuerdos. Julio Anguita dejaba preguntas. Tuve la inmensa suerte de conocerlo, de compartir con él muchas horas de conversación y de aprender de una forma de entender la política que hoy echo profundamente de menos. Julio no hablaba para convencerte. Hablaba para obligarte a pensar. Y esa era, probablemente, una de sus mayores virtudes. En mi familia terminó instalándose una palabra que utilizábamos muchas veces después de aquellas conversaciones: rebinar. Mi hermano Antonio, mis hermanos y yo la repetíamos casi como una forma de resumir lo que ocurría cada vez que hablábamos con Julio. Rebinar era darle vueltas a una idea, cuestionarla, volver a pensarla, no conformarse con la primera explicación. Era salir de una conversación con más preguntas que respuestas, pero también con más herramientas para comprender la realidad. Eso hacía Julio constantemente. No hablaba para convencerte. Hablaba para que...