​CUANDO EL HORROR SE NORMALIZA, EL SILENCIO TAMBIÉN MATA

CUANDO EL HORROR SE NORMALIZA, EL SILENCIO TAMBIÉN MATA


¿HASTA CUÁNDO VAMOS A MIRAR HACIA OTRO LADO ANTE EL GENOCIDIO DE GAZA?


Por Fidel Romero Ruiz


Hablar de Gaza obliga a empezar por el horror.


Se han denunciado expresiones que hablan de estrellar bebés palestinos contra las rocas. Se han difundido llamamientos a matar a 40 o 50 palestinos cada noche. Y se ha denunciado incluso la construcción de estructuras destinadas a ejecutar a palestinos, con gradas para convertir esas ejecuciones en un espectáculo público.


¿De verdad podemos mirar hacia otro lado ante semejante barbarie?


¿De verdad la comunidad internacional puede escuchar estas cosas y continuar como si nada?


Estamos hablando de seres humanos.


De niños.


De mujeres.


De ancianos.


De familias enteras.


Y cuando además se plantea la ejecución de personas sin las mínimas garantías, hay que decirlo claramente: la pena de muerte ya es una aberración. Convertir la ejecución de seres humanos en un espectáculo para ser contemplado por un público es una atrocidad todavía mayor.


Y no estamos hablando de hechos aislados.


Llevamos demasiado tiempo contemplando asesinatos, destrucción, ocupación, desplazamientos forzosos, hambre y sufrimiento de la población palestina.


Gaza está devastada. Palestina está siendo destruida ante nuestros ojos.


La ONU y la comunidad internacional llevan años conociendo la situación. Han existido denuncias, resoluciones, informes y llamamientos.


Pero ¿dónde están las consecuencias?


Porque mientras se habla de derechos humanos, siguen muriendo civiles.


Mientras se habla de paz, continúan los ataques.


Mientras se pide moderación, la población sigue sufriendo hambre, destrucción y desplazamiento.


Y mientras Europa presume de defender los derechos humanos, permanece demasiado tiempo mirando hacia otro lado.


NO PODEMOS NORMALIZAR EL HORROR


Ese es quizá el mayor peligro.


Que terminemos acostumbrándonos.


Que un niño muerto sea solamente una cifra.


Que una madre buscando a su hijo entre las ruinas sea solamente una imagen más.


Que un hospital destruido deje de escandalizarnos.


Que el hambre de una población entera se convierta en una noticia cotidiana.


No podemos normalizar el horror.


Porque cuando dejamos de indignarnos ante la muerte de seres humanos, la barbarie empieza a convertirse en normalidad.


Y eso es precisamente lo que no podemos permitir.


¿DÓNDE ESTÁ EUROPA?


Europa no puede limitarse a expresar preocupación.


No puede hablar durante años de derechos humanos y después mantener una actitud de indiferencia cuando quienes sufren son los palestinos.


Los derechos humanos no pueden tener nacionalidad.


La vida de un niño palestino no puede valer menos que la de un niño europeo.


Y el derecho internacional no puede aplicarse dependiendo de quién sea el agresor.


Por eso la pregunta es inevitable:


¿Hasta cuándo vamos a mirar hacia otro lado?


Hasta cuándo vamos a aceptar que un pueblo sea castigado colectivamente.


Hasta cuándo vamos a permitir que el hambre, la destrucción y la muerte formen parte de la vida cotidiana de millones de personas.


Hasta cuándo vamos a conformarnos con comunicados mientras sobre el terreno continúan muriendo seres humanos.


TAMBIÉN HAY QUIENES INTENTAN AYUDAR


Y frente a todo esto hay ciudadanos que intentan llevar alimentos, medicamentos y ayuda humanitaria a Gaza.


No llevan armas.


No llevan bombas.


Llevan solidaridad.


Y cuando quienes intentan llevar esa ayuda son interceptados, detenidos o denuncian haber sufrido un trato indigno, deberíamos preguntarnos qué clase de mundo estamos construyendo.


Porque mientras unos llevan muerte, otros intentan llevar vida.


Mientras unos destruyen, otros intentan reconstruir.


Mientras unos alimentan el odio, otros llevan alimentos.


La solidaridad no debería ser una amenaza.


Debería ser una obligación moral.


ME NIEGO A MIRAR HACIA OTRO LADO


Lo digo personalmente:


Me avergüenza una Europa que sea capaz de contemplar este horror sin utilizar toda su capacidad política para detenerlo.


Después de la Segunda Guerra Mundial dijimos:


Nunca más.


Nunca más el exterminio.


Nunca más la deshumanización.


Nunca más mirar hacia otro lado.


Y hoy estamos viendo el horror ante nuestros ojos.


Lo vemos.


Lo conocemos.


Lo denunciamos.


Por eso no quiero que algún día la historia nos pregunte:


¿Qué hicisteis cuando lo visteis?


Quiero poder responder:


Yo no miré hacia otro lado.


Denuncié el asesinato de civiles.


Denuncié el hambre.


Denuncié la destrucción.


Denuncié los discursos de odio y exterminio.


Denuncié las ejecuciones y cualquier intento de convertir la muerte en espectáculo.


Y denuncié también el silencio de quienes tienen capacidad para actuar y no lo hacen.


Porque Palestina no necesita nuestra compasión. Necesita justicia.


Y Gaza no necesita más discursos.


Necesita que termine el horror.


— Fidel Romero Ruiz


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