MARINALEDA: UN PUEBLO QUE SIGUE SIENDO BANDERA DE DIGNIDAD
MARINALEDA: UN PUEBLO QUE SIGUE SIENDO BANDERA DE DIGNIDAD
Por Fidel Romero
Hay lugares que uno visita y recuerda. Y hay otros que se quedan para siempre en el corazón. Marinaleda pertenece a estos últimos.
Hoy hemos tenido el honor de presentar Esto no venía en el manual del buen alcalde en un pueblo que representa mucho más que un municipio de la Sierra Sur sevillana. Marinaleda es un símbolo. Un referente histórico de lucha, dignidad, solidaridad y conciencia colectiva para Andalucía y para muchos pueblos del mundo.
Quiero agradecer a Sergio Gómez y a todo su equipo de gobierno las atenciones que han tenido con nosotros durante esta jornada. También quiero agradecer a los vecinos y vecinas que han querido acercarse a la presentación y compartir con nosotros una tarde de cultura, memoria, compromiso y solidaridad.
Para mí ha sido especialmente emocionante recibir de manos de su alcalde la bandera de Marinaleda y fotografiarme frente al Ayuntamiento portándola. No es una bandera cualquiera. Es una bandera cargada de historia. Una bandera que simboliza la defensa de los derechos humanos, la paz, la solidaridad, la justicia social y la lucha permanente contra las injusticias.
Representa también una utopía hecha realidad: la tierra para quien la trabaja. Ese sueño que durante décadas defendieron hombres y mujeres de este pueblo y que hoy sigue teniendo su máxima expresión en El Humoso, una tierra puesta al servicio del interés colectivo, en manos públicas, para generar riqueza, empleo y dignidad para sus vecinos y vecinas.
Marinaleda significa para muchos de nosotros un faro que nunca se apaga. Un ejemplo de resistencia frente a quienes siempre intentaron doblegarla. Nunca pudieron poner de rodillas a este pueblo. Lo intentaron los poderosos, los intereses económicos y quienes no soportaban que existiera una alternativa basada en la organización popular. Pero Marinaleda resistió. Y sigue resistiendo.
Uno de los momentos más emocionantes de esta visita ha sido poder acercarme a la casa de Juan Manuel Sánchez Gordillo, estrechar su mano y fundirme con él en un abrazo cargado de recuerdos, respeto y fraternidad. Un abrazo en el que volvieron a mi memoria tantas conversaciones, tantos actos compartidos, tantas movilizaciones y tantas luchas en las que hemos coincidido defendiendo a los trabajadores, a los jornaleros y a quienes siempre han necesitado que alguien alzara la voz por ellos.
Junto a su compañera Cañas y a otros compañeros y compañeras de Marinaleda, tuvimos la oportunidad de compartir un rato de conversación que guardaré para siempre. Para mí, ese abrazo con Juan Manuel Sánchez Gordillo es, sin duda, una de las cosas más valiosas que me llevo de esta jornada.
Juan Manuel Sánchez Gordillo es una de esas figuras que trascienden la política. Un hombre que lo ha dado todo por su tierra, por Andalucía, por los jornaleros y jornaleras, por los más humildes y por quienes nunca tuvieron voz. Su nombre y el de Marinaleda forman parte de una misma historia de dignidad que se conoce mucho más allá de nuestras fronteras. No solo en España, sino en numerosos países de los cinco continentes donde este pueblo ha sido estudiado y admirado como una experiencia singular de transformación social.
También pude contemplar las fotografías que llenan la Casa de la Cultura. Le comentaba a Sergio que es importante que permanezcan allí. Porque esas imágenes no son simples recuerdos. Son la memoria viva de un pueblo. Cada fotografía guarda años de sacrificio, movilización y esfuerzo colectivo. Son el testimonio de quienes lucharon para conquistar un futuro mejor y para demostrar que los pueblos organizados pueden decidir su propio destino.
Sergio ha asumido un reto difícil. Recoger el testigo de una figura histórica como Juan Manuel Sánchez Gordillo no era una tarea sencilla. Sin embargo, está demostrando capacidad, compromiso, valentía y una enorme dedicación a su pueblo.
Estoy convencido de que será un digno continuador de ese legado y de que seguirá trabajando para que Marinaleda continúe siendo una referencia para la comarca y para Andalucía.
Me marcho de Marinaleda con una enorme satisfacción personal, con el orgullo de haber compartido esta jornada y con el corazón lleno de gratitud.
Gracias por el regalo más valioso que podía llevarme.
Gracias por vuestra bandera.
Gracias por vuestra historia.
Gracias por vuestra dignidad.
Y gracias, sobre todo, por demostrar que todavía existen pueblos que no se venden, que no se rinden y que siguen creyendo que otro mundo más justo es posible.
¡Viva Marinaleda! 💚🤍💚
Fidel Romero
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