​DESDE LA MEMORIA Y LA DIGNIDAD: CONTRA LAS LISTAS NEGRAS

DESDE LA MEMORIA Y LA DIGNIDAD: CONTRA LAS LISTAS NEGRAS

Por Fidel Romero




Hay cosas que uno pensaba que habían quedado enterradas en la historia.

Errores, abusos, injusticias que creíamos superados. Y sin embargo, hoy, en pleno siglo XXI, vuelven a asomar con una crudeza que duele.


Lo estamos viendo con Manolo y Jesús, trabajadores vinculados a Navantia, subidos a una grúa, jugándose la salud y la vida para denunciar algo que debería avergonzarnos como sociedad: las listas negras laborales.


Sí, listas negras.

Como si no hubiéramos aprendido nada.


Yo vengo de una familia perdedora de la Guerra Civil Española.

De los que pagaron caro pedir libertad, justicia y dignidad.

De los que tuvieron que atravesar no una, sino dos transiciones duras.

De los que emigraron, como tantos otros, porque aquí no había sitio para quien pensaba, para quien reclamaba, para quien se organizaba.


Primero fuimos perseguidos por querer libertad.

Después, ya en democracia, nos encontramos con otra forma de represión:

las listas negras de los manijeros del campo.


Aquellos que señalaban.

Aquellos que decidían quién trabajaba y quién no.

Aquellos que apartaban a los “conflictivos”, a los “revolucionarios”, a los que hablaban con los compañeros y les hacían ver algo tan simple como poderoso:

que teníamos derechos.


Derecho a un salario digno.

Derecho a condiciones justas.

Derecho a no agachar la cabeza.


Y ahora, décadas después, vemos cómo esa misma lógica perversa sigue viva.

Se ha modernizado, se ha maquillado, pero sigue ahí.


Que esto ocurra en empresas privadas ya es grave.

Pero que ocurra con el conocimiento —o la tolerancia— de una empresa pública como Navantia es aún más inaceptable.


Porque lo público no puede mirar hacia otro lado.

Lo público no puede ser cómplice del silencio.

Lo público debe ser ejemplo, no refugio de prácticas indignas.


Cuando un trabajador es vetado por defender sus derechos, no estamos ante un caso aislado.

Estamos ante un ataque directo a la democracia.


Porque la democracia no es solo votar cada cuatro años.

La democracia se mide también en el tajo, en el taller, en el campo.

En la libertad real de poder hablar, organizarse y reclamar sin miedo a ser castigado.


Por eso lo que están haciendo Manolo y Jesús no es solo una protesta.

Es un acto de dignidad.

Es un grito que nos interpela a todos.


Apoyarlos no es una opción.

Es una necesidad.


Porque si hoy miramos hacia otro lado, mañana cualquiera puede ser señalado.

Cualquiera puede quedarse fuera por pensar, por hablar, por luchar.


Tenemos que unirnos.

Tenemos que defender la libertad.

Tenemos que pelear por un empleo digno, por una vida digna, por una sociedad donde nadie sea apartado por sus ideas o su compromiso.


No podemos permitir que se normalice lo inaceptable.


A Manolo y Jesús


Compañeros, vuestra lucha no es en vano.

Vuestra resistencia es la voz de muchos que no pueden o no se atreven.

Sois dignidad en estado puro.


Que sepáis que no estáis solos.

Que cada día que resistís es un paso más hacia la justicia.

Que vuestra causa es justa y necesaria.


Aguantad.

Porque esta lucha es de todos.

Y porque la dignidad, cuando se defiende así, nunca cae.

Comentarios

Entradas populares de este blog

​FRAN: LA DIGNIDAD DE UN HOMBRE, LA FUERZA DE UN PUEBLO

​DE HUMILLADERO A MÁLAGA: EL PUEBLO QUE NUNCA OLVIDÓ A SU HIJO

CARTA ABIERTA AL SEÑOR ABASCAL