MIRAR A LA GENTE A LOS OJOS, DECIR LA VERDAD Y DEFENDER JUNTOS ANDALUCÍA
MIRAR A LA GENTE A LOS OJOS, DECIR LA VERDAD Y DEFENDER JUNTOS ANDALUCÍA
Por Fidel Romero
Estamos ante un momento político decisivo. No es una frase hecha, ni un recurso para animar un acto. Es la realidad. Se acercan procesos electorales que pueden marcar durante muchos años el futuro de Andalucía y de la gente trabajadora, y en momentos así no valen las medias tintas ni las dudas. O nos movilizamos, o otros decidirán por nosotros.
Lo digo en primera persona y con total claridad: nos jugamos demasiado para quedarnos en casa. Nos jugamos la sanidad pública, la educación, los derechos laborales, las pensiones, los servicios públicos y, en definitiva, la dignidad de la mayoría social.
Por eso es tan importante volver a la calle, volver al barrio, volver al pueblo, volver al cara a cara.
El puerta a puerta no es solo una herramienta electoral. Es la forma más honesta de hacer política. Mirar a la gente a los ojos, escuchar, explicar, convencer sin trampas ni titulares, hablando claro. Decirle a cada vecino y a cada vecina que lo que está en juego no es un partido, es su vida cotidiana.
Hay que decirle a la gente que los derechos no son eternos.
Que lo que hoy parece seguro, mañana puede desaparecer.
Que la sanidad pública universal que nos ha cuidado siempre puede convertirse en un negocio para unos pocos.
Que la educación puede dejar de ser un derecho para convertirse en un privilegio.
Que el salario mínimo, los convenios, la estabilidad en el trabajo o la protección frente al abuso empresarial no están garantizados para siempre.
Lo estamos viendo en otros países. Lo estamos viendo donde la derecha y la extrema derecha gobiernan juntas. Privatizaciones, recortes, precariedad, pérdida de derechos, desigualdad.
Y si no reaccionamos, eso también puede pasar en Andalucía y en España.
Por eso hay que hablar claro cuando llamamos a una puerta.
Hay que decirle a la gente que tendrá que elegir entre pagar un seguro privado o defender una sanidad pública para todos.
Entre aceptar que solo quien tenga dinero pueda vivir con tranquilidad o defender que los derechos sean universales.
Entre resignarse o luchar.
Pero también hay que decir otra cosa, con orgullo y sin complejos.
Tenemos algo que nadie nos puede quitar: la honestidad.
Hemos gobernado, hemos tenido responsabilidades, hemos sido decisivos en muchos ayuntamientos, en el Gobierno y en instituciones importantes, y no hay ni un caso de corrupción en nuestras filas.
Ni uno.
Lo han buscado.
Lo han intentado.
Han querido manchar nuestro nombre porque saben que la honestidad es nuestra mayor fuerza.
Pero no han podido, porque no se puede inventar lo que no existe.
La gente tiene que saber que hay cargos públicos que siguen teniendo las manos limpias.
Que hay una izquierda que no se vende, que no se rinde y que no está en política para enriquecerse, sino para servir.
Y junto a la honestidad, hay otra palabra imprescindible en este momento: unidad.
Unidad para defender a la mayoría social.
Unidad para que la izquierda tenga fuerza en el Parlamento.
Unidad para que haya un grupo capaz de ser decisivo en un gobierno de cambio.
Unidad para que la voz de los trabajadores, de los jóvenes, de las mujeres, de los pensionistas y de quienes peor lo están pasando no desaparezca.
La historia nos enseña que cuando la izquierda se divide, gana la derecha.
Y cuando gana la derecha, pierde la gente.
Por eso ahora más que nunca necesitamos militancia, organización y compromiso.
Necesitamos salir a la calle, tocar puertas, hablar con la gente, convencer con argumentos y con verdad.
Necesitamos creer en lo que hacemos y hacerlo juntos.
El tiempo que perdamos ahora no nos lo van a perdonar los trabajadores, ni la gente sencilla, ni quienes dependen de los servicios públicos para vivir con dignidad.
Nos toca dar la cara.
Nos toca dar un paso al frente.
Nos toca defender Andalucía.
Y hacerlo como siempre lo hemos hecho:
desde abajo, con la gente, y en unidad. ✊
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