​CARTA ABIERTA A UNA EUROPA ARRODILLADA ANTE WASHINGTON, LA QUIEBRA DEL DERECHO INTERNACIONAL Y LA AUTOPROCLAMACIÓN DE DONALD TRUMP COMO PRESIDENTE INTERINO DE VENEZUELA

CARTA ABIERTA A UNA EUROPA ARRODILLADA ANTE WASHINGTON, LA QUIEBRA DEL DERECHO INTERNACIONAL Y LA AUTOPROCLAMACIÓN DE DONALD TRUMP COMO PRESIDENTE INTERINO DE VENEZUELA




Ciudadanía europea,

instituciones de la Unión Europea,

y Sra. Kaja Kallas, Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad:


Les escribo como ciudadano español y ciudadano de la Unión Europea en un momento que marcará nuestra historia. Europa está siendo puesta a prueba y, por ahora, está fallando.


La captura, detención o traslado forzoso del presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, no es un episodio diplomático más. Es un acto de fuerza que vulnera la Carta de las Naciones Unidas, destruye el principio de soberanía de los Estados y abre una etapa peligrosa en la que la ley es sustituida por la imposición del más fuerte.


Que esto ocurra con el silencio, la ambigüedad o la pasividad de la Unión Europea es una vergüenza histórica. La Unión no fue creada para mirar hacia otro lado cuando una potencia decide quién gobierna otro país y quién puede ser secuestrado, sancionado o castigado por no obedecer.


Sra. Kallas, usted es hoy la máxima responsable de la política exterior europea. No basta con declaraciones tibias ni con equilibrios diplomáticos mientras se pisotea el Derecho Internacional. Cada día que Europa no condena estos hechos, se convierte en cómplice.


No estamos hablando solo de Venezuela. Estamos hablando del precedente que se crea para todos los pueblos del mundo. Irak fue destruido con mentiras. Libia fue arrasada tras el asesinato de su jefe de Estado. Gaza es reducida a escombros. Afganistán fue devastado. Ahora le toca a Venezuela. Mañana puede tocarle a cualquier país que no se someta a los intereses de una potencia dominante.


Europa sabe lo que ocurre cuando se permite que la fuerza sustituya a la ley. Nuestra historia está escrita con guerras, invasiones, colonialismo y exterminios. Por eso nació la Unión Europea y por eso se firmó la Carta de las Naciones Unidas: para que nunca más el mundo funcione como un Oeste salvaje donde manda quien tiene más armas.


Las sanciones económicas que asfixian a los pueblos, los bloqueos financieros, el chantaje político y la amenaza militar no son instrumentos de paz: son formas de guerra. Aplicarlas o tolerarlas sin mandato de Naciones Unidas es una violación directa del Derecho Internacional.


La pregunta que debe responder hoy Europa es simple y brutal:

¿Está la Unión Europea del lado del Derecho o del lado del saqueo?


Si Europa acepta que se pueda secuestrar a un presidente, imponer gobiernos por la fuerza y apropiarse de los recursos de un país soberano, entonces ha renunciado a ser un actor moral y se ha convertido en una potencia subalterna.


No queremos una Europa arrodillada ante Washington ni ante ningún poder extranjero. Queremos una Europa que defienda la legalidad internacional, la soberanía de los pueblos y la paz.


Exigimos:

– Una condena pública e inequívoca de cualquier acción de fuerza contra Venezuela.

– La exigencia de la liberación inmediata de las autoridades legítimas detenidas o coaccionadas.

– El fin de las sanciones unilaterales que castigan a la población civil.

– El respeto estricto a la Carta de las Naciones Unidas y al multilateralismo.


Europa debe elegir: o es una comunidad de derecho o es una comparsa del poder militar.


Como ciudadano europeo, no acepto que se use mi nombre, mi país ni la bandera de la Unión Europea para justificar golpes de Estado, saqueos o secuestros políticos.


La historia juzgará a quienes callaron.


Mientras esta carta se escribe y se prepara para su publicación, los hechos confirman de forma brutal todo lo que aquí se denuncia: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha compartido en su red social una imagen en la que se presenta como “Acting President of Venezuela” (Presidente en funciones de Venezuela) con fecha de incumbencia en enero de 2026, tras una operación militar de Estados Unidos que llevó a la captura de Nicolás Maduro y su esposa.  


Este gesto no es una declaración simbólica: es la expresión explícita de una intención de influir directamente en la administración de otro Estado soberano, pretendiendo dirigir su proceso político y su economía, incluido el control de recursos estratégicos como el petróleo.  


La supuesta proclamación de Trump ocurre en un contexto en el que, después de la captura de Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue juramentada como presidenta interina por las autoridades del país, aunque con reconocimiento limitado a nivel internacional.  


Lo que ayer parecía una violación del Derecho Internacional se ha convertido hoy en un acto sin precedentes que amenaza con normalizar la suplantación de la soberanía de los países mediante el uso de la fuerza y la imposición política. Europa ya no puede mantener ambigüedad ni silencio. Cuando un dirigente extranjero se autoproclama jefe de Estado de otro país, el Derecho Internacional o se defiende o se declara muerto.


Si la Unión Europea no actúa ante esta proclamación y esta realidad geo‑política, estará aceptando que el mundo entre en una era en la que los países se gobiernan por decreto desde Washington. Y eso, para Europa, no sería solo una derrota política, sino una rendición histórica.


Fidel Romero

Ciudadano español y ciudadano de la Unión Europea

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