LA TRAGEDIA DE VALENCIA: REFLEXIONES SOBRE LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA

LA TRAGEDIA DE VALENCIA: REFLEXIONES SOBRE LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA

Por Fidel Romero

Como expresaba mi querido compañero y camarada Julio Anguita, "el que vota ladrones está condenado a que le gobiernen sinvergüenzas, ladrones e incompetentes". Esta frase resuena con fuerza en mi mente mientras reflexiono sobre lo ocurrido en Valencia, especialmente tras la reciente dimisión de **Carlos Mazón Guixot**, presidente de la Comunidad Valenciana, debido a las presiones surgidas tras la devastadora riada.

La gestión de Mazón ha estado marcada por una peligrosa combinación de incompetencia y la política de la distracción, donde la culpa se ha echado a un gobierno central impotente frente a las decisiones locales. Es notable también el papel de Alberto Núñez Feijóo, quien ha actuado como su protector, manteniendo un silencio que se ha vuelto ruidoso y desmentido las supuestas cercanías mediante mentiras sobre contactos inexistentes entre ellos. Este tipo de manipulaciones no hacen más que reforzar la percepción de que el Partido Popular siempre busca desviar la atención de su responsabilidad real cuando las catástrofes golpean, tal como ocurrió con la tragedia de las residencias de ancianos en Madrid bajo la gestión de Isabel Díaz Ayuso.

Es desolador pensar en la tragedia que ha azotado a Valencia; tras un año de silencio y dejadez por parte de su administración, los ecos de las voces de las víctimas aún resuenan. La pérdida de vidas y la devastación de hogares no pueden ser relegadas a un mero episodio en la historia. Para muchos, es difícil olvidar el dolor de aquellos que han perdido a sus seres queridos en esta catástrofe. ¿Cómo puede un presidente ignorar tanto sufrimiento y tragedia, mientras su gente enfrenta lo inimaginable?

La gestión de Mazón se ha caracterizado por políticas que priorizan la privatización de servicios clave: educación, sanidad y servicios sociales. Cuando ocurre una tragedia de esta magnitud, queda claramente expuesta la debilidad de no contar con un sistema público robusto que proteja a los ciudadanos. En momentos de crisis, la inversión en políticas sociales es crucial para garantizar que quienes lo han perdido todo reciban el apoyo necesario. Esta realidad se ha visto acentuada tras la pandemia, donde las medidas adoptadas tras la aprobación de la reforma laboral, incluidos los ERTEs, fueron un claro ejemplo de cómo las políticas públicas pueden actuar como un salvavidas en tiempos de necesidad.

En Valencia, estas medidas han salvado a más de **333.842 trabajadores** y **2.800 empresas**, gracias a las decisiones tomadas, a pesar de que el Partido Popular votó en contra de dichas iniciativas en el Congreso. Este tipo de decisiones son vitales no solo en Valencia, sino en toda España, donde se han salvado innumerables empleos y empresas, mostrando la importancia de un gobierno comprometido con el bienestar de sus ciudadanos.

Desde la izquierda, han surgido críticas contundentes hacia Mazón. Gabriel Rufián ha emitido intervenciones contundentes, exigiendo rendición de cuentas y señalando la desidia criminal de los que están en el poder. La posición de Esquerra Republicana y de Izquierda Unida ha coincidido en señalar que esta desidia ha tenido consecuencias fatales; en un contexto donde su administración opta por recortar y privatizar, se observa que estas decisiones han dejado a las comunidades vulnerables desprotegidas.

El apoyo al Partido Popular y a VOX, a pesar de la incompetencia y la desidia, revela una dinámica preocupante. Un pueblo que consiente la corrupción y la incompetencia a través de su voto está condenado a ser gobernado por ladrones e incompetentes. La privatización de los servicios —de la sanidad, la educación y la vivienda— se desarrolla en un contexto donde la vida pública se ve relegada a los intereses de fondos de inversión. El gobierno se encuentra con las manos atadas cuando surge una emergencia.

Cuando hay una tragedia como la de Valencia, se requiere de lo público para salir adelante. Esta es una lección que deberían aprender aquellos que se encuentran en el poder. El intento de hacer como la avestruz, metiendo la cabeza bajo tierra con la esperanza de que pase el vendaval, no es sostenible. Las víctimas, sus familias, no olvidan fácilmente. No se puede hacer que el tiempo cure lo que es una pérdida irreparable: un hijo, un hermano, un padre. Ni la memoria de aquellos que han perdido todo se apaga con el tiempo.

Mazón, como muchos otros líderes, ha intentado proteger su posición, pero su renuncia no repara el dolor ni las pérdidas que aún resuenan entre las familias afectadas. Mientras unos pocos buscan salvar sus posiciones, las consecuencias de sus decisiones recaen en quienes no tienen voz. En una democracia sana, debemos exigir rendición de cuentas para garantizar que no se repitan estas tragedias en el futuro.

En resumen, una ciudadanía activa y consciente es fundamental para que no se repitan los errores del pasado. No podemos olvidar las lecciones que nos brinda la historia; de lo contrario, estamos condenados a repetirla.

Comentarios

Entradas populares de este blog

​FRAN: LA DIGNIDAD DE UN HOMBRE, LA FUERZA DE UN PUEBLO

​DE HUMILLADERO A MÁLAGA: EL PUEBLO QUE NUNCA OLVIDÓ A SU HIJO

CARTA ABIERTA AL SEÑOR ABASCAL