“HASTA CUÁNDO SE VA A MACHACAR A LOS AUTÓNOMOS EN ESTE PAÍS”

“HASTA CUÁNDO SE VA A MACHACAR A LOS AUTÓNOMOS EN ESTE PAÍS”

Por Fidel Romero

Soy autónomo. Como otros 3,4 millones de personas en este país, me levanto cada día —muchas veces antes de las 5 de la mañana— para intentar ganarme la vida. No estoy montado en el dólar. No tengo beneficios multimillonarios ni coches de lujo. Lo que tengo es un negocio que me cuesta sudor, espalda y nervios mantener, mientras el sistema me exprime como si fuera uno de esos grandes empresarios que, paradójicamente, no pagan ni la mitad de lo que yo pago, proporcionalmente hablando.

Y ahora, quieren más.

La nueva propuesta del Ministerio de Seguridad Social plantea una subida de cuotas para los autónomos a partir de 2026. Dicen que será “progresiva”, pero lo cierto es que hasta los que menos ingresamos veremos subir nuestras cuotas. Para los que ganan menos de 670 € al mes (sí, esos también existen), la cuota pasaría a 217,37 € mensuales. Y los que superen los 6.000 €, podrían pagar hasta 796,24 € al mes.

Nos lo venden como un avance. Pero para los que ya vamos justos cada mes, es otro golpe más. ¿Sabes qué pasa? Que estamos hartos. Hartos de pagar por todo, de no ver retorno. Hartos de ver cómo a los de arriba se les hace la vida cada vez más fácil.

Las grandes empresas no pagan lo que deberían

La ministra Yolanda Díaz ha sido clara: no está de acuerdo con esta subida. Y yo tampoco. Porque aunque estoy de acuerdo con que quien más tiene, más pague, resulta que no es eso lo que está pasando. Aquí los que realmente ganan más siempre encuentran la forma de pagar menos.

¿Hace falta que recordemos el escándalo de Montoro y sus leyes fiscales a medida para los grandes empresarios? Se legisló para que las grandes fortunas no pagaran impuestos como el resto. Se crearon deducciones a medida, bonificaciones opacas, ingeniería fiscal legalizada. Y ahí siguen, enriqueciéndose mientras a nosotros nos tienen con la soga al cuello.

Los autónomos no tenemos grandes despachos de abogados fiscales. Lo que tenemos es la presión de una declaración de la renta que a veces se parece sospechosamente a la de Florentino Pérez o Amancio Ortega, con la diferencia de que ellos tienen dividendos y yo tengo facturas.

Las ayudas no son para nosotros

Mientras las grandes superficies reciben subvenciones, avales, rescates y condonaciones, nosotros, los autónomos, seguimos pagando unas cuotas brutales. Cuando enfermamos, cobramos una baja muy inferior a la de cualquier asalariado. Si perdemos la actividad, acceder al cese de actividad es un laberinto burocrático que casi nadie consigue cobrar. ¿Y las pensiones? Quien ha sido autónomo toda la vida cobra de media una pensión 300 € inferior a la de un asalariado.

¿Y eso por qué? Porque este país no protege a quien lo levanta cada día. Porque durante décadas se ha trabajado desde ciertos sectores políticos —sobre todo desde la derecha económica— para liquidar al pequeño comercio, a la pyme, al negocio de barrio, a los autónomos que crean empleo y vida local. Su modelo es claro: concentración de riqueza y poder en manos de unos pocos, a costa de que la mayoría sobreviva como pueda.

No es una casualidad: es un modelo

La economía no es un conjunto de datos neutros: es una decisión política. Y en España se ha decidido favorecer a las grandes empresas frente a la microeconomía. Se ha legislado para que quien tiene más, pague menos. Para que el dinero se acumule en las grandes superficies, donde no se genera ni la mitad del empleo que crean los pequeños negocios repartidos por todo el país.

Ese modelo condena a los autónomos a ser los paganos del sistema, mientras se presume de emprendimiento y libertad económica. Mentira. Aquí no se nos permite emprender: se nos obliga a resistir, y a veces ni eso.

¿Hasta cuándo?

Porque, sinceramente, cuando ves que tu declaración se parece más a la de un millonario que a la de un obrero, te dan ganas de tirar la toalla y mandarlo todo a la mierda.

Porque no es solo una cuestión de dinero: es una cuestión de justicia.

Porque la presión fiscal que sufrimos los autónomos en este país es insoportable, y lo es más todavía cuando sabes que no tienes acceso a los mismos derechos que otros.

Yo quiero pagar impuestos. Pero quiero pagarlos en un país justo. No en uno donde se legisla para proteger a los ricos y se machaca a los que sacamos adelante los bares, las peluquerías, los talleres, los comercios, las ferias, las consultas, las redes de oficios que hacen que este país funcione.

El problema no es que los que más tienen paguen más. El problema es que los que tienen menos ya estamos pagando demasiado. Y que el sistema está diseñado para que nunca se reparta de forma justa.

Es hora de decir basta. Es hora de exigir que los grandes empresarios de este país empiecen a aportar lo que les corresponde.

Y es hora de proteger, de verdad, a los millones de autónomos que levantamos este país desde abajo, todos los días, sin ayuda, sin privilegios, y con todo en contra

Comentarios

Entradas populares de este blog

​FRAN: LA DIGNIDAD DE UN HOMBRE, LA FUERZA DE UN PUEBLO

​DE HUMILLADERO A MÁLAGA: EL PUEBLO QUE NUNCA OLVIDÓ A SU HIJO

CARTA ABIERTA AL SEÑOR ABASCAL