LA UNIVERSIDAD CLASISTA DE MORENO BONILLA

LA UNIVERSIDAD CLASISTA DE MORENO BONILLA

✍️ Por Fidel Romero

Este curso universitario arranca en Andalucía con una vergonzosa novedad: dos de las carreras con mayor futuro —Ingeniería Biomédica y Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial— han sido vetadas para la universidad pública por decisión de Moreno Bonilla. Solo se podrán cursar en centros privados, con matrículas que oscilan entre 38.000 y 46.000 euros.

En la práctica, esto significa que los hijos e hijas de familias trabajadoras quedarán excluidos de estas formaciones punteras, mientras que quienes tengan recursos podrán acceder a ellas sin problemas. Se rompe así uno de los principios básicos de la democracia: la igualdad de oportunidades.

Y aquí me viene a la memoria lo que dijo Nelson Mandela: “La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Si esto es así, en Andalucía le están quitando ese arma a los jóvenes de familias humildes y poniéndola solo en manos de quienes tienen dinero.

Moreno Bonilla y la derecha andaluza, empujados por la ultraderecha, están imponiendo una agenda elitista que convierte el derecho a la educación en un privilegio de clase. Hoy son estas carreras, mañana puede ser cualquier ciclo o titulación con salida laboral.

La UNESCO ya advirtió en 1998 que “la educación superior es un bien público y un derecho de todos”. Pues bien, en Andalucía se está imponiendo exactamente lo contrario: un modelo que arrincona a la universidad pública y consolida una educación privada para las élites.

La consecuencia es clara: el futuro de Andalucía quedará en manos de quienes puedan pagarlo, no de quienes tengan el talento o la vocación. Y eso nos lleva a otra reflexión, la de Martin Luther King Jr., cuando recordaba que “la inteligencia más el carácter, esa es la meta de la verdadera educación”. No decía que la meta fuera el dinero ni la capacidad de endeudarse.

La universidad pública no puede convertirse en un negocio privado. El acceso a la educación es un derecho constitucional y también un derecho recogido en nuestro propio Estatuto de Autonomía.

Estas disposiciones confirman que, según el Estatuto de Autonomía de Andalucía, la educación pública debe ser accesible para todos, sin discriminación, y respetando criterios de igualdad reforzada. Esto implica que el acceso a titulaciones universitarias —ya sean innovadoras o de vanguardia— no debería depender del nivel económico del estudiante, sino estar regulado para asegurar la igualdad de oportunidades.

Andalucía necesita jóvenes formados en igualdad, no un sistema universitario donde la tarjeta de crédito sustituya al derecho fundamental a la educación.

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