Un Óscar en cada pueblo
Un Óscar en cada pueblo
Por Fidel Romero Ruiz

Lo digo sin rodeos y desde el corazón: si hubiera un Óscar Reina en cada pueblo, otro gallo cantaría. Este país sería distinto. Más digno, más justo, más humano.
Yo milito en otro sindicato, y no me duelen prendas en decirlo. Soy de Comisiones Obreras, y también del Partido Comunista. Pero hay luchas, hay personas, hay gestos que están por encima de las siglas. Y Óscar Reina es uno de esos compañeros imprescindibles. De los que no se esconden. De los que no se venden. De los que siempre están.
Su trayectoria lo dice todo: portavoz nacional del Sindicato Andaluz de Trabajadores, defensor incansable de los jornaleros, de los migrantes explotados, de la gente sencilla que madruga para ganarse la vida y se acuesta sin saber si mañana podrá comer. Un sindicalista de los de verdad, de los que pisan barro, de los que miran a los ojos, de los que no esperan permiso para defender lo que es justo.
Óscar ha sido detenido en nueve ocasiones. Sí, nueve. No por robar, no por enriquecerse, no por violencia. Lo han detenido por levantar la voz, por desobedecer pacíficamente, por señalar a los poderosos y decirles las verdades que nadie se atreve a decir. Lo han querido callar con mordazas judiciales, con montajes policiales, con campañas de desprestigio. Pero no han podido. Porque Óscar no calla. Y porque muchos, como yo, estamos con él.
Lo he visto actuar en primera línea, sin buscar protagonismo, sin esperar nada a cambio. Lo he visto en las luchas por Palestina, en las huelgas del campo, en las movilizaciones contra el racismo y la explotación. Siempre al lado del que sufre. Siempre del lado bueno de la historia.
Óscar no defiende solo derechos laborales. Defiende derechos humanos. Su lucha va más allá del convenio y del comité: es una filosofía de vida. Una entrega total a la causa de la clase trabajadora, especialmente a los más humildes, a los que ni siquiera saben que tienen derechos.
A mí me une a Óscar la lucha, pero también la amistad. Y desde esa cercanía puedo decirlo con claridad: ojalá hubiera más como él. Más sindicalismo valiente, más compromiso real, más dignidad en tiempos de cobardía.
Porque lo que está pasando en lugares como Torre Pacheco no es casualidad. Porque el fascismo avanza, sí. Pero no lo hace solo. Lo hace con la complicidad –por acción o por omisión– de gobiernos que se dicen progresistas y permiten que se persiga a quienes luchan, mientras se tolera a quienes siembran odio. Lo he vivido en carne propia. Y sé que Óscar también.
Por eso, cuando le detienen, no solo le detienen a él. Nos detienen un poco a todos. Por eso, cuando le absuelven, respiramos. Porque es la verdad la que queda en pie. Y porque sabemos que, pese a todo, él seguirá. Y nosotros con él.
Porque este sindicalismo –el que molesta, el que incomoda, el que no se rinde– es el que necesitamos. El que cambia las cosas de verdad.
Así que desde aquí, desde este rincón de Andalucía, desde La Roda, desde mi sindicato y desde mi conciencia, lo digo claro:
Gracias, Óscar. Por estar. Por luchar. Por no rendirte. Por recordarnos que otro mundo es posible si no bajamos la cabeza.
Ojalá un Óscar en cada pueblo. Ojalá muchos más como tú.
Salud, camarada. Nos veremos en la lucha.
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