🕊️ “Cambiemos los tanques por ternura, y la guerra por vida”
🕊️ “Cambiemos los tanques por ternura, y la guerra por vida”
A Trump no le basta con arrasar su país. Ahora quiere arrasar el nuestro. Ha exigido que todos los países de la OTAN —también España— aumentemos el gasto militar hasta el 5 % del PIB. En nuestro caso, eso supone multiplicarlo casi por seis: de 14.000 millones a 80.000. Una locura. Una barbaridad. Y no para defendernos, sino para enriquecer a las industrias de la muerte, que casualmente son estadounidenses en su mayoría. Nos quiere clientes, no aliados. Y nos quiere sumisos.
Pero hay quienes no callamos. Yo no quiero una España de cañones y trincheras. Yo quiero una España de escuelas, de pensiones dignas, de hospitales vivos. Quiero una España que proteja a sus mayores, que cuide a sus niños, que riegue con justicia y solidaridad cada rincón de esta tierra. Porque la verdadera patria no se defiende con bombas, sino con batas blancas, con maestras, con trabajadores sociales, con médicos rurales.
No me hablen de soberanía los que se arrodillan ante Trump mientras recortan a nuestros abuelos. No me hablen de patria los que ondean la bandera para callar bocas, pero se la meten en el bolsillo cuando vienen los matones de barrio del otro lado del Atlántico a decirnos cuánto gastar y cómo morir.
Lo que está en juego no es solo un porcentaje del PIB: es nuestra alma como país. ¿Queremos sembrar destrucción o sembrar ternura entre los pueblos? ¿Queremos ser cómplices de guerras que no son nuestras o referentes de paz en un mundo que sangra por todos los costados?
Como decía mi padre: “El que siembra pólvora, recoge cenizas.” Y yo no quiero que nuestros hijos hereden ruinas. Quiero que hereden cuidados, derechos, ecología, igualdad.
Por eso, desde aquí lo digo claro, sin rodeos ni obediencia debida:
No se debe firmar bajo ningún concepto un aumento del gasto militar.
No en nuestro nombre.
No en nombre de un pueblo que quiere justicia, no más armas.
No en nombre de quienes creemos que con 80.000 millones no se compra seguridad, se roba vida.
Yolanda Díaz lo expresó con claridad: España es soberana y pacífica. Pero yo añado algo más: España tiene que salirse de la OTAN. Ya. Sin matices. Porque la OTAN no es un paraguas de protección, es un pozo de sumisión. Una maquinaria de guerra que convierte la geopolítica en carnicería. Y nosotros no podemos ser parte de eso.
Somos un país de paz. De pan compartido. De vecinos que se conocen por su nombre y se ayudan sin preguntar. De campos que dan de comer y no de matar.
Por eso, como decía un viejo refrán andaluz: “Donde canta un gallo no deben tronar los cañones.”
Y en este país, señor Trump, queremos gallos, no misiles. Queremos amaneceres, no funerales.
Fidel Romero
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