UNA ASAMBLEA PARA RECUPERAR EL SENTIDO DE LA IZQUIERDA
UNA ASAMBLEA PARA RECUPERAR EL SENTIDO DE LA IZQUIERDA
La XXV Asamblea de Izquierda Unida Andalucía, que culminará el 14 de junio, no puede ser un mero trámite orgánico. Debe ser un punto de inflexión político y ético: unidad desde abajo, compromiso con la paz y ruptura con quienes privatizan, especulan y nos empobrecen.
✍ Artículo de opinión
Por Fidel Romero
La XXV Asamblea de Izquierda Unida Andalucía, que culminará el 14 de junio de 2025 en Sevilla, representa mucho más que una cita orgánica. Es una oportunidad histórica para repensarnos, reagruparnos y decidir con claridad en qué lado queremos estar. No hablo de corrientes internas ni de nombres propios, hablo de valores. De principios. De una brújula ética que nos devuelva a lo esencial: la defensa de los derechos sociales, de la clase trabajadora, de la paz.
Hace falta una voz comprometida y valiente que exprese lo que tantas personas de nuestra base social sienten: que sin unidad no hay proyecto, y sin principios no hay unidad que valga. Pero no cualquier unidad: una que se construya desde abajo, con la gente y no sobre ella. Una unidad que se sustente en el feminismo, el ecologismo, el sindicalismo combativo y el internacionalismo solidario. Una unidad que no se decida en despachos, sino que se teja en las calles, en los centros de trabajo, en los barrios obreros.
El espacio de confluencia que representa Por Andalucía debe consolidarse sobre una hoja de ruta compartida, con primarias abiertas y un programa político valiente, que no rehúya el conflicto con los verdaderos enemigos de este país: la oligarquía financiera, las grandes energéticas, los mercaderes de la guerra, los fondos buitre y todos aquellos que viven de desmantelar lo público para llenarse los bolsillos a costa del sufrimiento colectivo.
La izquierda debe decir no a la guerra, alto y claro. Oponerse frontalmente al rearme, a la industria armamentística, al incremento del gasto militar y al reforzamiento de la OTAN. No podemos hablar de paz mientras se firman contratos millonarios con fabricantes de muerte. No podemos sostener la sanidad pública si el dinero se desvía a la compra de cazas o fragatas.
Queremos una izquierda que defienda una sanidad pública de calidad, una educación que emancipe, una banca pública que apoye la economía real y no la especulación. Queremos recuperar el control público sobre sectores estratégicos como la energía, hoy secuestrada por multinacionales que no invierten, que solo piensan en beneficios, y que actúan al margen del interés general y de las necesidades de la ciudadanía.
La Asamblea del 14 de junio no puede ser un simple trámite. Tiene que ser un punto de inflexión. Un espacio para reafirmar que la izquierda o sirve para transformar la realidad o no sirve para nada. Un espacio donde confluyan las luchas obreras, los pensionistas, el movimiento feminista, la juventud precaria, quienes defienden los servicios públicos, el campo andaluz que resiste al expolio, quienes creen que la paz no es una utopía, sino un derecho.
Porque el enemigo no es abstracto. Tiene rostro, nombre y estructura. Es el que empobrece, privatiza, contamina, desahucia, especula, explota y reprime. Es poderoso, sí. Pero no invencible.
Aunemos todas nuestras fuerzas. Levantemos un proyecto colectivo que esté a la altura del momento histórico. Porque si la izquierda no sirve para garantizar una vida digna para las mayorías sociales, ¿para qué sirve?

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