LOS RICOS TAMBIÉN LLORAN PENA PENITA PENA COMO DICE LA CANCIÓN DE GONZÁLEZ AMADOR

LOS RICOS TAMBIÉN LLORAN PENA PENITA PENA COMO DICE LA CANCIÓN DE GONZÁLEZ AMADOR

Por Fidel Romero

Hoy quiero hablarles del caso González, Amador y las recientes declaraciones que han surgido en el juicio. La situación me resulta especialmente indignante. Aquí tenemos a personas que se han enriquecido mediante el fraude, el engaño y la manipulación del sistema, y, a pesar de ello, se presentan como víctimas. ¿Cuántos de nosotros no hemos tenido que lidiar con las estrictas exigencias de Hacienda? Los autónomos, los trabajadores, los que luchamos día a día por llegar a fin de mes, sentimos el peso de esos impuestos que se utilizan para mantener los servicios públicos.

Las últimas declaraciones de Amador son un claro intento de presentar un victimismo insoportable. Ahora habla de que "le han destrozado la vida", pero no puede ser más irónico. Mientras él se lamenta, hay miles de familias que no pueden permitir un lujo, que viven con la angustia de no saber si podrán sacar adelante a sus hijos, lo cual contrasta con su jet-set de lujo, sus coches ostentosos y el ático que habita, construido sobre el sufrimiento de los demás.

Y no podemos olvidar el papel que juega la presidenta Ayuso en todo esto. Parece ser que ella y su círculo se benefician de la riqueza generada por el novio, quien, a su vez, parece estar muy cómodo en el mundo del fraude. Me pregunto, ¿dónde queda la ejemplaridad que se espera de nuestros líderes? Aquí, la famosa frase "Hacienda somos todos" se convierte en un chiste cruel. Aparentemente, hay algunos que están por encima de esta regla, mientras el resto de la ciudadanía se ve atrapada en un ciclo de impuestos y obligaciones.

Ellos se presentan ahora como los desvalidos, como si fueran los únicos a los que les han hecho daño. Olvidan que hay personas corrientes que luchan por salir adelante y no tienen más remedio que cumplir con sus obligaciones fiscales, incluso cuando eso signifique sacrificar lo poco que tienen. Mientras ellos, que se benefician de los pelotazos de las mascarillas y crean empresas fantasma para defraudar, intentan evadir la justicia con llantos y victimismos.

Es importante hacer un llamado a la reflexión. ¿Vamos a tener compasión por aquellos que han robado y han intentado hacer creer que sus desgracias son más importantes que las de aquellos que sí están cumpliendo con su deber? Me niego.

La impunidad y el abuso de poder no pueden ser justificaciones. Los realmente perjudicados somos todos nosotros, los que trabajamos y contribuimos al bienestar común. En este juicio, el único argumento válido debería ser la justicia, no el victimismo de aquellos que han elegido el camino de la corrupción.

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