REDES SOCIALES : JAQUE MATE A NUESTRA CONCIENCIA.

Artículo de Opinión por Fidel Romero.

REDES SOCIALES : JAQUE MATE A NUESTRA CONCIENCIA.

CONEXIONES VACÍAS: LA TRAMPA DE LA EMPATÍA EN LA ERA DIGITAL

No puedo dejar de pensar en el discurso de Byung-Chul Han en los Premios Princesa de Asturias. Allí, Han nos puso frente al espejo: nos hemos convertido en instrumentos de nuestros smartphones, en piezas que se mueven al ritmo que otros han marcado.

No usamos la tecnología; la tecnología nos usa a nosotros. Y lo peor es que nos lo han hecho de forma tan sutil, tan natural, que ya no nos damos cuenta.

Las redes sociales podrían haber sido espacios de amor, cordialidad y verdad. Podrían habernos acercado, ayudado a vernos y a entendernos. Pero no. Han sido diseñadas para lo contrario: para el odio, la desigualdad y la intolerancia. Nos han vacunado contra la empatía, haciéndonos inmunes al sufrimiento ajeno.

Por ejemplo, tras la difusión de imágenes de la guerra en Gaza, donde millones han sido afectados en un conflicto que claramente se puede catalogar como genocidio, hemos aprendido a ser indiferentes. Observamos el sufrimiento y la devastación, pero lo vivimos como si fuera parte de una película, distante y ajena.

Estas plataformas han sido pensadas para atraparnos y convertirnos en consumidores dóciles. Nos colocan en un tablero de ajedrez y mueven nuestras vidas como piezas. Así, han desterrado la contemplación y han destruido la atención al trabajo manual, al contacto con la vida real.

Nos han robado la capacidad de vivir plenamente y de relacionarnos con los demás. Las interacciones se han vuelto superficiales, llenas de "me gusta" y comentarios vacíos.

Además, la información que recibimos está filtrada y manipulada. En lugar de fomentar un diálogo enriquecedor, han silenciado voces críticas. Tomemos como ejemplo cómo ciertos gobiernos han utilizado plataformas para desinformar, como se ha visto en varias elecciones alrededor del mundo.

Han destruido nuestra mirada. Nos han hecho mirar, pero no ver; escuchar, pero no oír; leer, pero no comprender. Esto nos ha convertido en adictos a la distracción y superficialidad.

Por eso hablo, por eso escribo: para intentar que otros vean lo que está pasando. Si no despertamos, la jaula se cerrará del todo, y habremos perdido no solo nuestro pensamiento, sino también nuestra humanidad.

Han nos recordó algo esencial: hay esperanza en quien observa, en quien piensa, en quien siente. Pero debemos romper las cadenas invisibles de la tecnología. Solo así podremos volver a vivir, a sentir y a ser libres.

Comentarios

Entradas populares de este blog

​FRAN: LA DIGNIDAD DE UN HOMBRE, LA FUERZA DE UN PUEBLO

​DE HUMILLADERO A MÁLAGA: EL PUEBLO QUE NUNCA OLVIDÓ A SU HIJO

CARTA ABIERTA AL SEÑOR ABASCAL