TENDRÍA QUE EXISTIR POR LEY LA RETIRADA DE LA CONDICIÓN DE HUMANO A AZNAR, ABASCAL, FEIJÓO, AYUSO Y A TODOS LOS QUE CALLAN ANTE LA MASACRE
TENDRÍA QUE EXISTIR POR LEY LA RETIRADA DE LA CONDICIÓN DE HUMANO A AZNAR, ABASCAL, FEIJÓO, AYUSO Y A TODOS LOS QUE CALLAN ANTE LA MASACRE
Fidel Romero

Me levanto cada día a las cuatro de la mañana. Es la hora en la que trabajo y también en la que, a veces, enciendo la radio para acompañar las horas de faena. Hay tertulias en bucle que repiten lo que se dijo la tarde anterior; voces que reciclan titulares y amenizan la rutina con lo mismo de siempre. En una de esas mañanas, entre un programa y otro, suena una grabación de 1999: Aznar, en una rueda de prensa, condenando la limpieza étnica en la antigua Yugoslavia y llamando “genocida” a quien hoy recordamos por aquellos crímenes.
Y pienso: ¿qué ha cambiado desde entonces? ¿Por qué aquel horror mereció palabra, ira y sanción —entonces— y hoy, frente a otras masacres, hay políticos que no muestran ni una pizca de humanidad? ¿Cómo es posible que Ayuso, Feijóo, Abascal y muchos de sus diputados parezcan incapaces de conmoverse ante el llanto de los niños, ante la desesperación de las madres, ante el horror que mata cuerpos y destruye hogares?
La pregunta no es retórica: nos obliga a interrogar qué significa ser humano. Busquemos la palabra: humanidad. Ser humano —decir “humano”— debería implicar conciencia, empatía, reconocimiento del dolor ajeno como propio. Y, sin embargo, escuché a alguien decir el otro día que no quería sentirse de la raza humana; quizás porque los humanos también son capaces de cometer atrocidades, de mirar hacia otro lado, de justificar lo injustificable y después dormir sin culpa.
Es imposible no preguntarse cómo pueden esos diputados —algunos con niños corriendo por la casa, otros quizá abuelos sosteniendo nietos en brazos— asignar un valor distinto a una vida por religión, por color de piel, por biología o por el mapa en que nacieron. ¿Cómo se puede normalizar que se arranque la vida a niñas y niños, que se borre de la faz del mapa a pueblos enteros, y seguir llamándose “persona” sin que eso rompa cualquier conciencia mínimamente humana?
Desde una concesión de izquierdas tenemos que manifestar que no todos los pueblos ni todas las limpiezas étnicas valen lo mismo para el PP, para Vox o para Aznar. Lo vimos en 1999 y lo vemos hoy. Esa es la hipocresía que denunciamos: la limpieza étnica en los Balcanes merecía la condena de Aznar; la limpieza étnica en Gaza, en cambio, recibe su silencio o incluso su aplauso.
Hablar de genocidio nunca es inocente. Llamar a las cosas por su nombre conlleva reconocer que, si los países y los gobiernos no actúan, son cómplices de ese crimen. Por eso la palabra genocidio hoy se evita, aunque los hechos la describan con claridad. Se utilizó en los Balcanes porque convenía políticamente, pero ahora se esconde: porque emplearla obligaría a tomar partido, a detener la barbarie o asumir la vergüenza de ser cómplice por omisión.
Un niño asesinado en Kosovo no vale más que un niño asesinado en Gaza; una madre que pierde a su hijo en Belgrado no sufre distinto que una madre palestina en Rafah. La dignidad humana es indivisible y no admite aduanas ideológicas.
Por eso, desde la izquierda defendemos la tierra de la paz, de los derechos humanos, de la vida, del respeto a las culturas, a las religiones, a las creencias y, sobre todo, a los seres humanos. Nunca nos puede importar más un negocio, una cartera, el dinero o la estrategia geopolítica que la vida de seres inocentes.
Si algo debemos remover es la conciencia, y buscar en lo más recóndito de nuestra condición aquello que nos hace humanos de verdad. Porque los llantos de los niños, allá donde se den, valen lo mismo; y la vida de cualquier ser humano vale lo mismo. Esa es nuestra verdad y nuestra lucha.
Y por eso lo repito con toda la claridad posible: cuando hay genocidio y los gobiernos callan, también son cómplices del genocidio. Nombrarlo no es un gesto retórico, es una obligación moral. Callarlo es elegir el lado del verdugo.
Fidel Romero
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