“SE ARREGLA CON UNA MULTITA”: EL BOCHORNO DE LA CORRUPCIÓN QUE YA NADIE OCULTA
“SE ARREGLA CON UNA MULTITA”: EL BOCHORNO DE LA CORRUPCIÓN QUE YA NADIE OCULTA
Por Fidel Romero

El novio de Isabel Díaz Ayuso, Alberto González Amador, se sentará en el banquillo por fraude fiscal, falsedad documental y pertenencia a organización criminal. No es una sospecha, no es un rumor, no es una persecución: es un hecho probado en sede judicial. Tanto es así que incluso intentó llegar a un acuerdo con Hacienda, lo cual equivale a reconocer la realidad de sus delitos. Hablamos de facturas falsas, de cientos de miles de euros defraudados y de una red de testaferros que hoy ocupan también el banquillo de los acusados.
Y mientras tanto, Ayuso lo reduce todo a una frase vergonzosa: “esto se arregla con una multita”. Esa es la desfachatez con la que se juega hoy a la política en España. Como si defraudar a Hacienda, mientras millones de españoles pagan hasta el último céntimo, fuese un simple trámite administrativo.
Lo grave no es sólo el caso en sí. Lo grave es la tolerancia social que acompaña a la derecha con la corrupción. Como bien dijo Rufián: “la izquierda no puede robar, la derecha sí”. Y tenía razón: porque cuando un partido de izquierdas comete el más mínimo delito, lo paga mil veces en las urnas, en los medios y en la calle. Pero cuando la derecha está rodeada de imputaciones, de condenas y de casos como Gürtel, Púnica o ahora el de Ayuso, su electorado no sólo lo perdona, sino que lo justifica. Como recordaba Julio Anguita: “quien vota ladrones, legitima que le roben”.
No nos confundamos: la izquierda debe ser la más dura con cualquier caso de corrupción, venga de donde venga. Y yo lo digo claro: debemos exigirnos el máximo. Por eso es importante recordar que formaciones como Esquerra Republicana de Catalunya o Izquierda Unida, habiendo ocupado cargos importantes en gobiernos y ministerios, no tienen ni un solo caso de corrupción probado en su haber. Esto se ha dicho en el Congreso y nadie ha podido desmentirlo. Hay gente honesta en política, hay cargos honrados, y eso es algo que se debe poner en valor frente al lodazal en el que algunos intentan convertir la vida pública.
Porque además, cuando se trata de votar medidas contra la corrupción, ahí se retrata cada partido. ¿Quién ha votado contra oficinas anticorrupción? ¿Quién se ha opuesto a reforzar la transparencia en la administración? Siempre los mismos: PP y Vox. Y lo hacen porque conciben la corrupción como una forma de vida. Para ellos, robar es un coste más de hacer política. Para nosotros, es la línea roja que jamás debe cruzarse.
La política no puede convertirse en el refugio de corruptos y cómplices. No podemos permitir que se normalice que alguien defraude a Hacienda y que la respuesta sea: “esto se arregla con una multita”. Porque si normalizamos que nos roben, si votamos a ladrones, después no podremos quejarnos de que nos sigan robando.
Yo lo digo alto y claro: la regeneración democrática pasa por limpiar de arriba abajo la política española, por acabar con la impunidad y por demostrar que todavía hay quien entra en política con las manos limpias y el corazón honrado.
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