EUROPA: FUERTE CON EL CAPITAL, DÉBIL CON LOS PUEBLOS
EUROPA: FUERTE CON EL CAPITAL, DÉBIL CON LOS PUEBLOS
Por Fidel Romero


Hemos construido una Unión Europea en la que el capital y las decisiones económicas se aplican con toda su fuerza, aunque muchas veces influyan negativamente en la vida de la gente sencilla. Ahí no hay dudas: cuando se trata de defender a los grandes poderes financieros y económicos, las normas son obligatorias, ejecutivas y vigiladas con lupa. La Europa del capital funciona con precisión.
Sin embargo, no hemos construido todavía la Europa de los pueblos. En las decisiones colectivas que deberían representar la voluntad democrática —como las relacionadas con la paz, los derechos humanos o la solidaridad—, el Parlamento Europeo queda reducido muchas veces a una voz sin fuerza. Se aprueban resoluciones que expresan un sentir mayoritario, pero que no pasan de ser papel mojado porque no son vinculantes ni se traducen en acciones reales.
La paradoja es clara: para la banca y los mercados, Europa es firme y ejecutiva; para los pueblos y las personas, Europa es débil y declarativa.
Mientras siguen cayendo bombas, mientras siguen asesinando a niños y niñas, mientras de la manera más horrenda y criminal —a través del hambre— se sigue matando a seres humanos indefensos, Europa mira hacia otro lado. Bombardean hospitales, disparan contra quienes van a recoger comida, amenazan a la flotilla que intenta llevar medicinas y alimentos para romper el bloqueo y evitar que la población siga muriendo de hambre. Y, sin embargo, la Unión Europea, que se muestra implacable cuando se trata de vigilar déficits o imponer recortes, se queda en la tibieza cuando se trata de salvar vidas y detener un genocidio.
Tenemos que mirar también al Consejo Europeo, donde los jefes de Estado sí tienen poder de decisión real. Ahí podrían acordar dejar de vender armas a Israel, suspender acuerdos comerciales o imponer un bloqueo económico total a quienes vulneran los derechos humanos más básicos. Pero no lo hacen. Y lo más sangrante es la comparación: contra Rusia y su invasión de Ucrania se tomaron medidas inmediatas, severas y vinculantes; contra Israel, a pesar de las evidencias de crímenes atroces contra la población civil, se guarda silencio o se emiten resoluciones que no pasan de ser papel mojado.
Esa es la gran contradicción: una Europa dura con la economía y complaciente con el genocidio. Una Europa rápida para sancionar cuando se trata de intereses estratégicos y lenta, casi inmóvil, cuando lo que está en juego son vidas humanas, miles de niños y niñas asesinados o condenados a morir de hambre. Esa doble vara de medir no solo es injusta, es insoportable para quienes creemos en una Europa de los pueblos y de los derechos humanos, no en la Europa del capital y de la indiferencia.
EXIGIMOS LA SUSPENSIÓN TOTAL DEL ACUERDO UE–ISRAEL Y MEDIDAS INMEDIATAS PARA FRENAR EL GENOCIDIO EN GAZA
Denunciamos la inacción del Parlamento Europeo, el Consejo y los Estados miembros, que convierten en papel mojado las resoluciones sobre alto el fuego y ayuda humanitaria. Reclamamos protección internacional urgente para la flotilla humanitaria amenazada en su intento de llevar alimentos y medicinas a un pueblo asediado.
Comunicado
Hemos recibido la contestación de la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, a nuestra carta sobre Gaza. En ella se reconoce que la ayuda humanitaria que entra es “demasiado escasa”, que no se puede normalizar el sufrimiento y que el Parlamento exige un alto el fuego inmediato. Sin embargo, lo cierto es que nada se ha hecho para que esas resoluciones se cumplan.
Mientras la población palestina muere de hambre, el Consejo de la UE y los gobiernos europeos se limitan a debatir sin adoptar decisiones efectivas. Las instituciones europeas han convertido el drama de Gaza en un catálogo de declaraciones vacías.
Nuestra posición es firme:
• SUSPENSIÓN TOTAL E INMEDIATA DEL ACUERDO UE–ISRAEL, mientras persista la vulneración sistemática de los derechos humanos.
• EMBARGO EUROPEO DE ARMAS A ISRAEL.
• GARANTÍA REAL DE AYUDA HUMANITARIA: corredores estables, financiación íntegra a UNRWA y facilidades logísticas.
• PROTECCIÓN INTERNACIONAL URGENTE PARA LA FLOTILLA HUMANITARIA, cuyos integrantes están siendo amenazados incluso con su integridad física por el simple hecho de intentar salvar a niños y niñas del hambre y llevar medicinas a un pueblo asediado y condenado al exterminio por el genocida Netanyahu.
La Unión Europea, el Consejo y los Estados miembros no pueden seguir impasibles. La historia juzgará nuestra reacción: o se actúa con medidas reales, o se será cómplice de un genocidio que cada día cuesta más vidas inocentes
Comentarios
Publicar un comentario