Carta abierta a Roberta Metsola
Carta abierta a Roberta Metsola
Presidenta del Parlamento Europeo
Altiero Spinelli Building
Rue Wiertz / Wiertzstraat 60
B-1047 Bruselas
Bélgica

Asunto: Desde la conciencia y la memoria: parar ya el genocidio en
Sra. Presidenta,
Le escribo como ciudadano europeo, como padre, como hijo, pero sobre todo como ser humano. Soy Fidel Romero Ruiz, hijo de un hombre nacido en 1927 que vivió el hambre más cruel. Mi padre me contaba cómo pelaba patatas y comía hasta las cáscaras, cómo recogía algarrobas del pesebre de los animales para engañar al estómago vacío. Me decía siempre que el hambre es el castigo más inhumano que se puede infligir a una persona. Y cuando veía por televisión imágenes de niños desnutridos, cambiaba de canal o se apartaba… porque era demasiado doloroso para quien había pasado por ello.
Hoy, Gaza está viviendo ese castigo, y no de forma accidental: el hambre se está usando como arma de guerra en un genocidio en curso. Según la ONU, más de 12.000 niños menores de cinco años sufren desnutrición aguda, y al menos 2.500 de ellos están en estado grave. No es una estadística: son niños que mueren con la mirada perdida, sin fuerzas para llorar, con la piel pegada al hueso.
Las bombas han reducido a escombros hospitales como el Europeo de Gaza, atacado el 13 de mayo dejando 28 muertos y decenas de heridos, en un sistema sanitario ya colapsado. Médicos llorando sobre cuerpos diminutos, quirófanos improvisados en suelos manchados de polvo y sangre.
Los periodistas, testigos incómodos de este genocidio, están siendo asesinados a un ritmo que avergüenza a la historia. La ONU confirma que 242 periodistas palestinos han sido asesinados desde el inicio de esta guerra. El Comité para la Protección de Periodistas lo califica como el conflicto más mortífero para la prensa en toda la era moderna. Han matado incluso a quienes retransmitían en directo esas atrocidades, para que el mundo no las vea.
Le pregunto, Sra. Metsola: ¿puede usted mirar a la cara a sus hijos o a sus nietos y prometerles que nunca pasarán por lo que viven hoy esos niños y niñas en Palestina? ¿Puede asegurarles que, si el hambre llegara aquí, Europa actuaría para impedirlo?
Las redes sociales y los medios nos están mostrando escenas insoportables: un padre con su hija de tres años en brazos, sacudiéndola y suplicando: “Despierta, mi niña, despierta…”. Una madre apretando contra sí el cuerpo de su hijo desnutrido mientras se escucha el zumbido de un dron. Niños buscando comida entre montones de basura. Periodistas que, minutos antes de morir, contaban al mundo lo que ocurría a su alrededor.
Sra. Presidenta, usted es la máxima representante de esta institución. No basta con palabras o con equilibrismos políticos. No se puede mantener el comercio, la cooperación y los acuerdos abiertos con un régimen que practica el hambre, el bombardeo indiscriminado y el asesinato de periodistas como armas de un genocidio planificado.
Por ello le pido, con la fuerza de la razón y con la urgencia del corazón:
1. Exija un alto el fuego inmediato y permanente, con acceso humanitario pleno, protección para civiles, médicos y periodistas.
2. Suspenda de forma efectiva la cooperación y los acuerdos (comerciales, financieros, de investigación, de armamento) con Israel, mientras persistan violaciones graves del Derecho Internacional.
3. Apoye y promueva mecanismos internacionales de justicia y rendición de cuentas, en coordinación con la Corte Penal Internacional.
4. Defienda sin reservas una solución de dos Estados, con reconocimiento efectivo de Palestina y garantías de seguridad y derechos para todos.
Millones de voces en el mundo entero se lo están pidiendo. Y algún día, la historia hablará de esta Europa: de si fue la Europa que actuó para salvar vidas, o la Europa que miró hacia otro lado. De si puso el corazón en la justicia, o la cartera por delante. De si el miedo económico la paralizó, permitiendo el genocidio de miles de seres humanos.
Le ruego que esta carta no se quede en un cajón. Que la lea como madre, como abuela, como ciudadana… y que actúe como presidenta. La humanidad no puede permitirse que usted permanezca de perfil.
Con la esperanza de que aún podamos creer en el ser humano,
Fidel Romero Ruiz
La Roda de Andalucía, España
15 de agosto de 2025
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